Movimiento Internacional de Jóvenes: transforma el mundo con el poder de las ideas
Un movimiento mundial de jóvenes que construye el próximo paradigma de la civilización — paz mediante el desarrollo y los poderes creativos de la mente humana.
Helga Zepp-LaRouche
Fundadora del Instituto Schiller
Nunca ha estado la existencia continua de la humanidad tan en peligro como en este momento, ni siquiera durante la Guerra Fría o la crisis de los misiles de Cuba.
Dr Naledi Pandor
Ex Ministra de Relaciones Internacionales, Sudáfrica
Los acontecimientos mundiales de las últimas dos décadas han engendrado desesperación y gran preocupación entre los ciudadanos comprometidos de nuestra comunidad global.
Nunca ha estado la existencia continua de la humanidad tan en peligro como en este momento, ni siquiera durante la Guerra Fría o la crisis de los misiles de Cuba. Las dos guerras regionales, en Ucrania y en Irán, están escalando hacia lo que podría convertirse en una guerra nuclear global.
El derecho internacional ha sido declarado «innecesario» o incluso un perjuicio para una noción mal entendida de soberanía. La diplomacia y las negociaciones se descartan en favor de soluciones militares. La economía mundial está deslizándose hacia una depresión comparable a la de los años treinta, y el sistema financiero global está irremediablemente sobreendeudado.
Del otro lado, los países del Sur Global intentan liberarse tratando de superar la era de 500 años de colonialismo, procurando desarrollar toda la cadena de valor en sus propios países. En la primera cumbre asiático-africana, la Conferencia de Bandung de 1955, el presidente indonesio Sukarno, el primer ministro indio Jawaharlal Nehru y el ministro de Relaciones Exteriores chino Zhou Enlai advirtieron que el colonialismo continúa en su forma moderna. Hoy, 71 años después, eso sigue siendo así, entre otros aspectos, en la forma del sistema financiero y comercial.
Tanto más urgente es, por lo tanto, reemplazar el viejo orden en desintegración por una nueva arquitectura global de seguridad y desarrollo, que debe tomar en cuenta el interés de cada nación del planeta.
El sistema actual está privando a la juventud del mundo de su futuro. Es por lo tanto su derecho inalienable no solo hacer oír su voz, sino comenzar a desempeñar un papel poderoso a nivel internacional para dar forma al futuro que ella representa. Si los jóvenes se unen para convertirse en un movimiento de jóvenes ciudadanos del mundo, esta batalla, la más importante de la historia de la humanidad, puede ganarse.
No permitan que todo lo que la especie humana ha producido, todos los grandes descubrimientos e inventos, todas las bellas creaciones de la música, la poesía, la pintura y otras formas de arte, sea destruido solo porque una oligarquía quiere mantener el control del mundo. ¡Llenen sus corazones y sus mentes de amor por la humanidad, y se convertirán en los arquitectos de una nueva era de la humanidad!
Los acontecimientos mundiales de las últimas dos décadas han engendrado desesperación y gran preocupación entre los ciudadanos comprometidos de nuestra comunidad global. El conflicto entre Ucrania y Rusia, el genocidio en curso del Israel del apartheid en Gaza y el territorio palestino ocupado, la guerra en Sudán y el genocidio en Darfur, así como la larga guerra en el este de la República Democrática del Congo, han cobrado un precio terrible entre los habitantes de esas comunidades.
Mayor miseria para los más pobres de nuestro mundo ha sido causada por el desvío de fondos de desarrollo hacia el financiamiento militar y por el crecimiento de la industria de defensa y de los presupuestos de defensa. Iniciativas positivas como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas han sido ignoradas y olvidadas. Esos objetivos habrían reducido a la mitad la pobreza mundial y disminuido drásticamente la desigualdad.
Todos estos acontecimientos han causado un declive devastador del respeto al derecho internacional y a los tratados y convenciones internacionales que protegen a los pobres y vulnerables. Instituciones como las Naciones Unidas y sus diversos mecanismos ya no ofrecen protección contra el daño y, además, luchan por sobrevivir.
La única esperanza para el futuro es nuestra juventud. Jóvenes que se comprometan con la tolerancia, la democracia, la paz y el desarrollo. La juventud de hoy necesita estudiar la geopolítica del presente y comprometerse a hacerlo mucho mejor cuando tenga la oportunidad de dirigir. Nuestra juventud debería concentrarse en prioridades de desarrollo como los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2063 de África.
Concentrándose en la cooperación para el desarrollo y en la construcción de asociaciones para el desarrollo, nuestra juventud puede ayudar a construir un mundo mejor.
El derecho internacional es fundamental para construir relaciones duraderas entre naciones y comunidades; la juventud debería apoyar el respeto al derecho internacional y crear mecanismos sólidos de rendición de cuentas para promover su cumplimiento. El eje de la cooperación y el comercio internacionales debería ser la cooperación justa y el comercio justo.
Bajo el liderazgo de íconos como Nelson Mandela, Sudáfrica demostró que es posible que los seres humanos construyan un mundo mejor. La juventud de hoy y de mañana debería inspirarse en el ejemplo de Mandela y sus compañeros en su esfuerzo por crear un mundo que persiga la dignidad humana, la justicia social, la paz y la democracia.
Joint Statement for the Formation of the Global Youth Movement for a Just World Order and New Paradigm
We, the youth of the world, believe that our generation has a responsibility unlike any before it. We have inherited a world filled with incredible scientific achievements, yet millions of us still live in poverty, wars continue to divide nations, and too many people are denied the opportunity to reach their full potential. We refuse to believe that these problems must define our future.
What makes humanity unique is not our wealth, military power, or natural resources. It is our ability to think, discover, and create. Every great step forward in history began with an idea. From agriculture and medicine to electricity and space exploration, human creativity has allowed civilization to overcome challenges that once seemed impossible. The greatest resource any nation possesses is its people and their ability to improve the world through knowledge and innovation.
We believe that every nation has something valuable to contribute. No country should be treated only as a source of raw materials, cheap labor or political influence. No country should be marginalized based on tribe or race. Every nation is home to people with talents, ideas, and dreams that deserve the opportunity to flourish. A just world order must promote education based on creative reason, scientific research, technological progress, and economic development so that every person has the chance to contribute to humanity’s future.
True peace is more than the absence of war. It is a world where people have access to food, clean water, healthcare, education, and meaningful work. It is a world in which nations cooperate instead of competing through conflict and exploitation, recognizing that the progress of one nation can benefit all.
Our generation also has the responsibility to break the cycle of hatred and violence that has been passed down for far too long. The divide between nations based on race or color, economic exploitation, or any other arbitrary difference should stop. Violence has too often been answered with more violence, creating new generations of pain and division. Many have erroneously believed that retribution is a sign of strength while diplomacy is a sign of weakness. That cycle must end with us! We choose cooperation over conflict, dialogue over hatred, and hope over despair. As many are warning today, including such as General (ret.) Harald Kujat, former Inspector General of the German Armed Forces and Chairman of the NATO Military Committee, the world is in a situation similar to that of August 1914. But the joining of the U.S.-Israeli war of aggression against Iran to the NATO proxy war against Russia, the world’s greatest nuclear weapons power, threatens destruction far worse than World War I, including the possible elimination of human civilization itself. The insane commitment by Western governments and institutions to perpetuate this war, even to the point of the use of nuclear weapons, must be stopped now, before we lose absolutely everything in a hellfire. The need for voices of reason to speak in unison, to challenge the irrationalism of “might makes right,” has never been greater.
These conflicts, as well as the wars on the African continent plaguing the innocent citizens of Sudan, the Democratic Republic of the Congo, and many other populations, remind us that a single miscalculation can cause catastrophic consequences for millions of people. At the same time, the unjust war in the Middle East has contributed to instability in global energy markets, disrupted trade routes, and increased the risk of economic shocks that affect both developed and developing nations. Rising fuel prices, inflation, and food insecurity due to the disruption of the fertilizer industry are causing famine. You may be traveling, but people in many developing nations have packed their cars away, unable to cope with rising fuel prices. You may be eating your daily bread, but many of us are not.
The world is a global village. Conflicts that rise in one part of the world often create a ripple effect through a disproportionate share of economic consequences in the other parts of the world. This reality demonstrates that lasting peace cannot be achieved through military power alone. It must be built upon economic development, scientific advancement, technological innovation, mutual respect among nations, and a shared commitment to solving humanity’s common challenges.
There is only one realistic path toward safeguarding world peace: the international community must urgently place the creation of a new global security and development architecture at the center of its agenda and work collectively to establish a renewed framework for international relations. This framework should be firmly grounded in the principles of the United Nations Charter, the Five Principles of Peaceful Coexistence, and the lessons of the Peace of Westphalia, which demonstrated that lasting peace can only be achieved when the legitimate interests and concerns of all parties are recognized and respected.
In essence, the principle of indivisible security must once again become a cornerstone of international relations. Alongside the Schiller Institute’s proposal for a new global architecture, outlined in Helga Zepp-LaRouche’s Ten Principles of a New International Security and Development Architecture, China has also put forward a broad vision through its four global initiatives, particularly the Global Governance Initiative, which represents one of the most comprehensive contributions to the discussion on building a more cooperative, secure, and development-oriented international order. Initiatives such as the Belt and Road, the construction of major enablers of economic development such as ports, roads, and high speed rail coincide with the Schiller Institute’s proposal of the World Land-Bridge, a global vision of using interconnected continental development corridors to eliminate poverty.
Among the elements of that vision are the African continental high-speed rail network included in the African Union’s Agenda 2063; the expanded LaRouche Oasis Plan, a fifty-year development plan for Palestine, Israel, and the entire region focused on nuclear desalination, canals, and transport; the Transaqua Project to transfer water from the Congo River to refill Lake Chad, which would benefit 40 million people in 12 nations and provide the basis for the development of the entire Central African region; the Bioceanic Corridor, a high-speed railway linking Peru’s Chancay Port, the most advanced deep water port in South America, to the Atlantic coast of Brazil; NAWAPA-PHLINO, the North American Water and Power Alliance and the North-West Hydraulic Plan of Mexico, a combined continental water-management project designed to transfer water from Alaska through Canada, the western United States, and Mexico; and the Bering Strait Tunnel, a 53-mile underwater tunnel to connect North America to Eurasia by rail.
How beautiful will it be for the youth to participate in these beautiful ideas and projects that will shape the coming fifty years of humanity.
As the youth of the new International Youth Movement, we are committed to taking our vision beyond words and into the world’s most influential decision-making platforms. We will actively present our ideas and advocate for a new paradigm of peace through development. We direct our call for a new paradigm of peace through development to the participants of the various upcoming intergovernmental summits of 2026 and 2027, including the August Shanghai Cooperation Organization (SCO) Conference, the September United Nations General Assembly, the September BRICS Summit, whose participants represent the majority of the population of the youth in the world, and February’s 40th African Union Summit, reflecting the largest youth population in the world, predicted to reach 42% of the world youth population by 2030. Heads of state, policymakers, international organizations, business leaders, academics, and fellow young people, it is time to embrace science, technology, economic cooperation, and human centered development as the foundation for lasting peace. We believe that the voices of young people must not merely be heard—youth leaders must definitively shape the policies that will determine their own future. We therefore call on governments and international organizations to adopt the necessary principles and policies outlined in this document, and others that are necessary to bring this vision into reality, in the immediate term.
The youth believe that the future will be shaped not by fear, but by our willingness to work together for the common good. Thank you.
La crisis actual de África vista desde la perspectiva de la historia universal
Extracto del discurso pronunciado por Lyndon H. LaRouche, Jr. el 26 de abril de 1997 en la conferencia del Instituto Schiller «Paz mediante el desarrollo en la región de los Grandes Lagos de África», Walluf, Alemania. Publicado por primera vez en EIR, vol. 24, n.º 22, 23 de mayo de 1997.
Lyndon LaRouche se dirige a diplomáticos africanos e invitados en la conferencia del Instituto Schiller «Paz mediante el desarrollo en la región de los Grandes Lagos de África», Walluf, Alemania, 26 de abril de 1997. EIRNS/Christopher Lewis
Aunque me interesan muchos de estos temas y participo en muchas de las cuestiones que se discutirán hoy, me pareció más apropiado abordar el único tema que nadie más abordaría: la situación del mundo, que define la situación de África.
Ahora les pido que dejen de ser africanos por un momento y suban a la cima de una montaña, desde donde puedan ver a lo lejos tanto la amplitud de la población de este planeta como también su pasado, varios siglos atrás. Y miren la situación en la que estamos; miren hacia abajo, a este planeta en el que les tocó vivir, pero quédense un rato en la cima y pregúntense: ¿qué está pasando en el mundo entero?
Miremos a África, su desarrollo y su dolor de hoy, a la luz de lo que sucede en todo el mundo. Y lo que se ve es que esta civilización planetaria se está desintegrando.
Estamos al borde —en realidad, en pleno proceso— del mayor colapso financiero global de toda la historia humana. Estamos en el punto en que los sistemas monetarios de todos los países, con la posible excepción de China, pueden desintegrarse cualquier mañana. Es decir, podríamos tener una reacción en cadena en la especulación financiera que, en 48 a 72 horas, aniquile todas las monedas y todos los bancos de este planeta, simplemente porque todo se congela; el dinero deja de ser negociable a causa del colapso. Eso puede suceder.
El presidente Franklin Roosevelt en Liberia, 1943 — del mismo artículo de EIR.Godfrey Binaisa, expresidente de Uganda — del mismo artículo de EIR.
Sigue leyendo — el discurso completo traza la naturaleza del hombre como criatura de ideas y el lugar de África en la historia universal.Leer en larouchepub.com ↗
Miren a Estados Unidos en los últimos 30 años—de nuevo, retrocedan en el tiempo. Observen el nivel de vida en Estados Unidos para una familia típica, y vean la contribución a ese nivel de vida representada por el ingreso de un miembro trabajador de esa familia, hace 30 años. Ahora, miren hoy a una familia comparable. El nivel de vida en consumo, el consumo físico, es la mitad. La calidad de la atención médica disponible también es aproximadamente la mitad. El nivel educativo, diría yo—quizás exagero, pero no lo creo—es casi cero comparado con lo que era hace años. Los graduados de una universidad en Estados Unidos hoy son casi una especie diferente e inferior a lo que eran—y ya eran bastante malos hace 30 años. De hecho, casi han alcanzado el nadir alcanzado por la realeza en Gran Bretaña.
Miren la condición de Europa. Recorran la lista en Alemania, o Francia, o Italia, de las grandes industrias que alguna vez existieron. Miren los grandes bancos. Lean un periódico en Zúrich sobre la condición de los bancos suizos. Miren al poderoso Japón. Lean un periódico y miren al poderoso Japón. Vemos en todo este planeta una desintegración de la civilización. Miren a la antigua Unión Soviética. Miren a Oriente Medio. Tenemos una civilización moribunda. Luego, miren a África, donde el príncipe Felipe, en 1961, se comprometió a defender a las bestias y dijo que él era una de ellas, en su pluralidad. De hecho, trató de defender a sus supuestos parientes, los gorilas de Ruanda—esa es su concepción del hombre, creo. Miren estas condiciones hoy. Dicen: esto es el fin.
Ahora bien, ¿qué significa esto? Antes de volver a África como tal, ¿qué significa esto sobre esta civilización, en la que África está atrapada?
¿Qué es el hombre?
Ahora bien, ¿qué es el hombre? El hombre no es, contrariamente al príncipe Felipe, un simio. Podría ser un simio si así lo elige; le encontraremos un zoológico. Pero el hombre no es por naturaleza un simio. Porque si los seres humanos fueran simios, o como grandes simios, nunca habrían superado los varios millones de individuos sobre este planeta durante los últimos dos millones de años de condiciones de vida. Un hombre simiesco no podría haber alcanzado un nivel de población más alto en este planeta, en ningún momento, durante los últimos dos millones de años, por encima de varios millones de individuos. Pero el hombre, hacia finales del siglo XIV en Europa, pobló este planeta con varios cientos de millones—aproximadamente el nivel que había tenido durante la época del Imperio Romano. Y, desde el siglo XV, la población del planeta ha aumentado a más de cinco mil millones de personas. Y en general, hasta mediados de los años sesenta, hubo una mejora general en la esperanza de vida y las condiciones de vida de las personas.
Como saben, en la propia África, solo para mirar a África por un momento, lo que está sucediendo en África Central con respecto a la esperanza de vida, incluso sin este genocidio: la esperanza de vida está cayendo. Enfermedades que habían sido medio vencidas, ahora reaparecen—enfermedades mortales. La fiebre de Lassa se está extendiendo; el Ébola se está extendiendo; el VIH, el virus de inmunodeficiencia humana, está rampante, aniquilando poblaciones. Existen condiciones de hambruna, condiciones nutricionales que están reduciendo, actuarialmente, las esperanzas de vida de las personas en toda África. Pero luego miren a África de nuevo, miren el planeta. Mírenlo en los últimos 400-500 años. Y mírenlo en los últimos 30 años.
Durante los últimos 30 años hemos visto un descenso desde una civilización mundial que estaba aumentando el poder del individuo, aumentando la esperanza de vida, aumentando el nivel de vida, aumentando la productividad, mejorando el medio ambiente, de hecho, limpiando algunos desastres que solíamos causar—y en los últimos 30 años todo ha empeorado. Ahora bien, ¿por qué empeoró todo? ¿Fue un acto de Dios? ¿Acaso el cometa Hale-Bopp [visible a simple vista durante 18 meses en 1996 y 1997—ed.] dejó caer el desastre sobre este planeta? ¿O fue la voluntad del hombre la que provocó la propia destrucción de la humanidad, la destrucción de esta civilización?
La humanidad no es un animal; no somos criaturas de hábitos grabados biológicamente en nosotros. Somos criaturas de la mente. Por lo tanto, estamos a imagen de Dios. Tenemos el poder de ejercer dominio en el universo. Tenemos el poder de aumentar el poder del hombre sobre el universo; de cambiar las condiciones del universo para que podamos aumentar en número, para que nuestra esperanza de vida aumente, nuestra salud mejore y, sobre todo, para que el desarrollo de nuestras mentes avance. Y por estos medios, todo lo bueno que el hombre ha logrado ha sido logrado. Cuando algo sale mal en la humanidad, rara vez ocurre algo malo que la humanidad no se haya provocado a sí misma.
¿Cómo vive la humanidad en relación con el universo? Por las ideas. El lenguaje no nos fue dado; fue desarrollado. Toda una serie de descubrimientos, que se reflejan en la evolución de los idiomas, que adquirimos de nuestros padres, etcétera. Son invenciones.
Por ejemplo, aquí en Alemania hubo una especie de civilización, ahora lo sabemos, en la región de las montañas del Harz, hace unos 500.000 años. Alguien en una mina del Harz, excavando allí, encontró un sitio que databa de aproximadamente 500.000 a.C. En este sitio descubrieron artefactos de la existencia humana, incluida una lanza arrojadiza de madera dura, perfectamente equilibrada, como la lanza arrojadiza de un tercio de longitud. Y otros signos de vida civilizada. Ahora bien, esto es en realidad dos edades glaciales antes de esta época. Pero de todas estas edades antiguas que se pierden en la bruma, más allá de lo que sabemos sobre los últimos seis a siete mil años de existencia humana, que es todo lo que sabemos sobre la historia y la prehistoria en general, salvo algunos fragmentos sueltos aquí y allá.
Depósito de ideas
Todos estos miles de años, y cientos de miles de años anteriores, nuestros predecesores generaron descubrimientos que fueron transmitidos y reexperimentados por sus hijos. Estos descubrimientos incluyen el lenguaje y todas estas otras cosas. A estos descubrimientos los podemos llamar ideas. La humanidad es una criatura de ideas. La humanidad ha tenido muchas crisis; muchas sociedades han fracasado porque les faltaba una idea necesaria para enfrentar sus errores. Y otras sociedades han surgido que descubrieron la idea que resolvió ese error, y así la humanidad atravesó una crisis y salió de ella en otro lugar. Y este depósito de ideas, de todos los logros humanos, está ahora encarnado en personas de diversas partes de este planeta. Y es el acervo común y la propiedad de todos nosotros. La contribución común de todos los ancestros de toda la humanidad, de esas ideas probadas y válidas.
Así es como existimos. No existimos porque nacimos ayer y salimos a conquistar el planeta e hicimos algo maravilloso. Existimos porque nuestros predecesores desarrollaron y practicaron ideas que nos fueron dadas como herencia en el momento de nacer. Y si tuvimos educación, tuvimos más de estas ideas. Por lo tanto, cuando la civilización colapsa en general, no se debe buscar en ninguna parte particular de ella para encontrar la causa del colapso. La enfermedad de la desintegración está casi en todas partes.
Pero, ¿cómo sucede esto? ¿Cómo se gobiernan las personas a sí mismas? Por sus mentes, por sus ideas, sus opiniones, su práctica. Lo que significa que hay algo mal en la cabeza de la humanidad. Algo ha salido terriblemente mal, que no estaba tan terriblemente mal hace 30 años. Pero el hecho de que aceptáramos malas ideas hace 30 años, aproximadamente, fue posible porque había defectos en la civilización mundial existente anteriormente, que permitieron que esto ocurriera. Lo que estamos viendo es una crisis de civilización, en la cual, entonces, se puede entender África. Porque la crisis de civilización, el colapso de la civilización, se ha cerrado y golpeado a África.
¿Dónde estamos hoy?
El reloj está casi a medianoche. No sé qué día exactamente, ni qué mes o semana, este sistema colapsará, pero será pronto. No será dentro de diez años, no será dentro de cinco años, será pronto. El colapso ocurrirá—si todavía vive, si no lo han fusilado—mientras el presidente Clinton de Estados Unidos siga siendo presidente. Ocurrirá pronto. Nada puede salvar el sistema financiero. Nada puede salvar al FMI, ni lo que representa hoy. Nada. ¡Es imposible! Se está autodestruyendo. Es el Titanic, que ya ha sido perforado, se está hundiendo. Nada puede salvarlo. Nunca volverá a flotar. Y si la humanidad no sale del Titanic, se hundirá con él. No se puede salvar esta civilización.
Hemos visto cosas como esta antes en la historia. Lo llamamos el borde de una Edad Oscura. África ha visto varias edades oscuras, donde existieron civilizaciones, luego ocurrió alguna catástrofe y toda la cultura colapsó. Muerte masiva. Colapso de la esperanza de vida. Extinción virtual de partes enteras de la cultura. Ahora estamos viendo esto a escala planetaria.
Pero es este cuerpo de ideas, esta educación, esta condición de vida mejorada, del cual depende este nivel de población. Y sin el Estado-nación, eso no existe. La sociedad global no existe. Es responsabilidad del Estado-nación ocuparse de todo el territorio y de toda la población; de proporcionar educación a todo el pueblo. Estas son las condiciones que conocemos, desde esta experiencia, de las cuales depende todo el potencial de población de este planeta. Y sin el Estado-nación, esto no se hace.
La responsabilidad del gobierno es gobernar sobre la economía; no privatizarla. La iniciativa privada, sí, en la creación, en la producción, de diversas maneras; pero deben crearse las condiciones para esa iniciativa. Sin ferrocarriles, sin carreteras, sin energía, sin gestión del agua, sin educación, sin regulación y protección, esto no es posible. Por lo tanto, si se destruye la institución del Estado-nación, ¿qué sucede con el nivel de población?
Ahora tenemos condiciones artificiales de hambruna en este planeta—es decir, impuestas por políticas, por el FMI, el Banco Mundial y otras instituciones, que han creado una escasez artificial de alimentos. África podría alimentarse más que de sobra con sus tierras existentes, si tuviera Estados-nación y desarrollo. No hay problema. Pero, ¿qué ha ocurrido? Un colapso de la posibilidad de existencia humana significa una reducción de la población. Significa una reducción, muy rápidamente, a un potencial de aproximadamente el 20% de lo que es hoy. Esto quiere decir que la población humana colapsará, en un período de unas dos generaciones, hacia los niveles de características demográficas, los niveles de población total del siglo XIV: varios cientos de millones de personas en todo el planeta, en menos de dos generaciones.
Ustedes ven eso sucediendo en África, ahora mismo.
En Zaire, por ejemplo. Zaire se estaba desintegrando por órdenes dadas por el FMI y otros a Mobutu. Sin ejército, sin administración central, sin nada. Mantén tu pequeño coto de caza. Y deja que el país se desintegre, se desmorone. Deja que los comerciantes de diamantes, las concesiones de diamantes, las concesiones de metales, las concesiones de oro, las concesiones de petróleo se apoderen de él pedazo por pedazo. Establece ciertos enclaves: enclaves de minas de oro, enclaves de minas de diamantes, enclaves de zinc, enclaves de cobre. ¡Vigila estos enclaves con mercenarios! No con el gobierno, sino con mercenarios.
Y el resto del territorio alrededor, con una excepción, es terra incognita—tierra de nadie, donde bandas de gente salvaje se cazan unos a otros. Con una excepción: tienen esta bonita zona montañosa alrededor del lago Victoria, las tierras altas, donde a los europeos les gustaría establecerse. Desafortunadamente, esta bonita tierra está superpoblada por africanos, que pueden ser eliminados para hacer lugar a bonitas casas para los europeos que se mudan para establecer sus cuarteles generales, desde donde operan las minas en el noreste de Zaire (nuestro amigo de Lado tiene una opinión diferente sobre quién es el dueño de esa zona), o desde Kivu y desde Shaba, etcétera.
Así que este es el caos, esta es la nueva Edad Oscura, como el fin del Imperio Romano en Europa Occidental, o el colapso de mediados del siglo XIV, el colapso bancario. Y vemos en África un colapso de la civilización, que es una señal de advertencia de lo que le sucederá a todo este planeta, a menos que nos liberemos de esas ideas institucionales que son responsables del colapso global visible en todo el planeta, en gran parte, durante los últimos 30 años.
China ha mejorado enormemente
La única parte de este planeta en la que esto se ha revertido significativamente, por razones especiales, es bajo el liderazgo, en los últimos 15 años aproximadamente, del recientemente fallecido Deng Xiaoping, en China. China ha mejorado enormemente, con muchas contradicciones involucradas, pero ha mejorado enormemente sus condiciones. Es la única parte de este planeta que ha visto una mejora significativa de las condiciones durante cualquier parte de los últimos 30 años, saliendo de la pesadilla de la «Gran Revolución Cultural Proletaria» que ocurría anteriormente en China.
El resto de este planeta es un desastre, y el desastre radica en las ideas en las cabezas de las personas influyentes, y en la tolerancia de esas ideas por parte de la población en general. Solo piensen: ¿cuántas personas defienden hoy las ideas neomalthusianas? ¿Cuántas personas dicen que los elefantes son más importantes que las personas? ¿Que los gorilas son más importantes que las personas? Eso es una idea.
Entonces, se mata a las personas, incluso para proteger una bacteria insignificante. ¡Se ha llegado a ese punto! Alguien descubre una bacteria, o un organismo microscópico de una especie específica, y dice que está «en peligro de extinción». O algún tipo de insecto—una variedad de insecto, ni siquiera una especie, solo una coloración diferente—se convierte en una «especie en peligro». ¿Qué se hace a los seres humanos para proteger esa especie, en nombre de la protección de esa especie? Esa es una idea, una de las inmoralidades.
¿Quién dice que la energía nuclear es mala? ¡Eso no se pensaba hace 30 años, y no era mala! Como todo, debe usarse adecuadamente, hay que saber manejarla. No se le debe dar a gente como los miembros de la Familia Real británica, que son incompetentes para manejar estas cosas. Pero África la necesita desesperadamente. Sin la densidad energética que solo las plantas nucleares pueden proporcionar, no se puede suministrar el nivel de densidad energética requerido para satisfacer las necesidades de la población africana, es decir, para mantener un equivalente africano de un nivel de vida y demografía europeos.
Todo lo demás, lo mismo. El libre comercio: destruir el derecho de una nación a protegerse, a proteger su economía. Por ejemplo, tomemos cualquier país africano. ¿Quieren establecer una industria? Entonces el gobierno decide proteger cierta industria o un cierto tipo de agricultura. Así que el gobierno establece acuerdos comerciales y arancelarios—o solía hacerlo—para hacer posible que ese tipo de agricultura, ese tipo de industria, se desarrolle en ese país. Y se proporcionaba protección contra la competencia extranjera para esa industria, para desarrollarla, porque sin ella, uno se queda atrás.
Esas son las condiciones que enfrentamos. Con malas ideas.
Ahora, cuando hablamos de ideas, uno dice, ¿cómo se ve forzada la humanidad a desarrollar nuevas ideas—cuando el hombre desarrolla nuevas ideas?
Bueno, seguimos adelante con ciertas creencias; actuamos según esas creencias. Luego llegamos a un punto donde algo sucede y nuestro sistema ya no parece funcionar. La misma mente con la que creíamos que las viejas ideas eran probadas y válidas se topa con un hecho; la misma mente reconoce un hecho que muestra que el viejo sistema no funciona. Esto se llama una paradoja; porque con la misma mente vemos, por un lado, que creemos que esto es verdad—nuestra tradición—y luego, con la misma mente, con la misma capacidad, decimos «esto también es verdad». Pero las dos cosas no pueden vivir en el mismo universo. Es una paradoja. Y entonces la mente se ve forzada a usar el poder creativo de la mente humana (que solo la mente humana posee) para desarrollar un nuevo descubrimiento de principio, y actuar en consecuencia para resolver estos problemas.
Este sistema está llegando a su fin
La humanidad está llegando a ese punto. El sistema de libre comercio, el sistema del maltusianismo, este sistema de parasitismo, está llegando a su fin. La misma mente que puede percibir el sistema y sus reglas también puede percibir que el sistema en su conjunto no está funcionando. No hay nadie de importancia en el liderazgo de las naciones hoy que niegue—en privado, al menos—que este sistema en su forma actual está llegando a un fin inmediato. No solo en un país u otro, sino globalmente.
Saltemos por un momento, antes de volver a ese tema, para ver cuál es la política para África. Se podría decir, como mi amigo ligeramente mayor—muy ligeramente—como lo diría [el expresidente de Uganda] Godfrey Binaisa: esto es una manifestación de lo que se describió como «el Plan Rhodes», bajo el antiguo príncipe de Gales, luego rey Eduardo VII: despoblar África de su «exceso» de africanos; mantener a unos pocos para servir a los grandes Bwana Mahouts [amos blancos—ed.], para proteger a los elefantes y otros animales de caza en una reserva para el futuro placer de la aristocracia británica y otros. Pero esencialmente, mantener intacta la vasta riqueza de materias primas de África, sin usar por los africanos, como recurso para las necesidades futuras de los europeos—especialmente los europeos británicos, sobre todo los europeos anglófonos.
Eso es lo que está sucediendo, ¿no es cierto? Los africanos están siendo eliminados; por métodos un poco más sofisticados que los que usó Hitler, pero igual de efectivos: conflictos, hambruna, enfermedades, condicionalidades del FMI, condicionalidades del Banco Mundial, agentes, compradores locales… lanzados sobre la tierra para despoblar África. «Hay demasiada gente en ella», dicen. Para tomar los recursos naturales, el oro, el petróleo, el gas natural, los diamantes (que no son tanto en cuanto a recursos naturales) y los tipos de minerales estratégicos que se han encontrado en el Escudo Sudafricano, etcétera. Y unos pocos terrenos selectos, como Ruanda y Burundi, destinados a la venta a europeos ricos. Eliminar el exceso de población. Preservar los animales para los futuros cazadores de caza de Europa y conservar los recursos.
¿Hay una solución?
Sí, la hay. La solución implica, desafortunadamente, poder. Poder global. E implica ideas que deben imponerse a ese poder. Incluyendo la idea de lo que está sucediendo en África—y llegaré, al final, a ese punto: cómo África puede ayudar a cambiar el mundo en su conjunto.
El poder reside esencialmente en dos lugares. En 1988, como antes, presenté una política para el inminente colapso del sistema soviético, del sistema del Pacto de Varsovia. Pronuncié ese discurso en Berlín el 12 de octubre de 1988, que coincide con el Día de Colón en Estados Unidos. Y dije que había llegado el momento, que el sistema del Pacto de Varsovia–Comecon estaba a punto de desintegrarse—como había advertido en años anteriores que sucedería bajo la política actual; que la unificación de Alemania estaba a la vista, y obviamente Berlín sería la elección probable de una futura capital de una Alemania reunificada; que bajo estas condiciones, la parte de Europa que es esencialmente un área desde París, pasando por Viena, hacia Chequia hasta Berlín, y de vuelta por Lille a París, es una concentración histórica de la mayor densidad de capacidad de diseño de máquinas-herramienta en este planeta.
Y que lo que debe hacerse—y, por ejemplo, en la mayoría de los países africanos no tienen ninguna capacidad de máquinas-herramienta, capacidad de diseño. Solo en Sudáfrica hay alguna capacidad de máquinas-herramienta de cierta importancia en toda África. Es decir, capacidad de diseño de máquinas-herramienta. Y que esta capacidad de diseño de máquinas-herramienta debe conectarse, especialmente en Asia, con aquellas masas de población que necesitan progreso tecnológico. Y que debemos movilizar los recursos, ciertamente deteriorados pero aún existentes, de la antigua economía soviética, para participar en la producción de la riqueza masiva necesaria para satisfacer esta necesidad de lo que se llamaría el sector en desarrollo del Tercer Mundo en aquel tiempo.
Según LaRouche, el príncipe Felipe «trató de defender a sus supuestos parientes, los gorilas de Ruanda—esa es su concepción del hombre, creo». CC/Cai Tjeenk Willink
¿Por qué están haciendo esto?
Bueno, algo diferente sucedió. Y Helga [Zepp-LaRouche], cuando yo estaba en prisión, propuso esto en 1989 (Ralf Schauerhammer [un estrecho colaborador de LaRouche—ed.] fue parte de ello; otros fueron parte) —lo propuso como el «Triángulo Productivo Europeo». Que el centro de Europa debe movilizarse con este propósito de transformar el planeta, extendiéndose, en el caso de la ruptura del llamado «aparato de la Guerra Fría», para utilizar los recursos de la antigua Unión Soviética—los recursos productivos—junto con los de Europa Central y otros lugares, a fin de extenderse y proporcionar tecnología a estas otras partes del mundo, el llamado Tercer Mundo. Y que la idea de desarrollar lo que yo llamo «brazos espirales», usando la analogía de las galaxias, debe, en transporte, en corredores de desarrollo, extenderse por todo el mundo para llevar, entre otras cosas, tales corredores desde el Atlántico hasta el Pacífico, y hacia el Océano Índico, y de allí a África y otros continentes. Ese debe ser el plan.
Bueno, no funcionó exactamente así, por varias razones—razones políticas. Pero luego, en el transcurso de los acontecimientos, China retomó esto; y China lo llamó la «Política de la Ruta de la Seda». De modo que, en lugar de tener una propuesta que yo originalmente había propuesto, de trabajar desde Europa Central, desde la gran concentración del antiguo potencial productivo, a través de brazos espirales hacia otras partes del mundo, el sector en desarrollo, ahora tenemos una situación donde una nación en desarrollo, una nación antigua pero en desarrollo, China, está tomando la iniciativa de impulsar el mismo tipo de brazos espirales de vuelta hacia Europa y otros lugares.
Ahora bien, esta semana vieron algo muy interesante. Volvamos a la semana anterior: en Dinamarca sucedió algo terrible—bueno, cosas terribles suceden en Dinamarca, después de todo; es la nación de Hamlet, ¿verdad? Donde, recuerden el final de Hamlet, donde algunos de ustedes quizás lo sepan, particularmente los que vienen de países anglófonos—donde al final del drama, Hamlet, que no puede tomar la decisión que salvaría a Dinamarca en sí misma, porque es una idea extraña, se aferra a sus viejas ideas, y él, y Dinamarca, van al cubo como resultado de esto, al final. Y luego, la última palabra en el personaje de Shakespeare es decir: Reflexionemos sobre estos acontecimientos mientras están frescos en nuestras mentes, para que no repitamos este error, en una obra de nuevo. Esperamos que Dinamarca nunca repita este error.
Pero los daneses emitieron una resolución condenando a China. Ahora bien, algunos de ustedes quizás sepan, si han seguido la historia, que el individuo que se convirtió en el rey Eduardo VII de Gran Bretaña se oponía mucho a una idea que surgió de Estados Unidos; y surgió de Estados Unidos por vía de Alemania y Rusia, etcétera, que se llamaba el gran proyecto de desarrollo ferroviario que tuvimos a mediados del siglo XIX, habíamos desarrollado corredores de desarrollo a través [del continente] desde el Atlántico hasta el Pacífico usando ferrocarriles.
Biblioteca del Congreso
Y el líder, el líder político de la facción patriótica de Estados Unidos después del asesinato de Lincoln, era un individuo de Filadelfia—bastante mayor en ese momento—Henry Carey. Y Henry Carey propuso, con sus amigos en Europa y otros lugares, el desarrollo de una red de ferrocarriles desde la costa atlántica hasta el Pacífico y hasta el Océano Índico, pero especialmente desde el Atlántico hasta el Pacífico.
Involucrados en esto, antes del fin del siglo, estaban Japón (que fue, hasta 1894, un aliado de Estados Unidos contra Gran Bretaña); estaba Sun Yat-sen (que fue un protegido de Estados Unidos en su juventud—de nuevo, un enemigo de Gran Bretaña), el padre de la China moderna, y que Pekín vuelve a enfatizar hoy.
Así que ahora lo que ha sucedido es que los chinos han retomado esto. Y los británicos están empeñados en destruirlo—los británicos están empeñados en hacer la guerra contra China. Están involucrados en una guerra virtual contra China, están involucrados en la guerra contra mí, según he sabido desde Escandinavia recientemente, y también están involucrados (contra Clinton) en tratar de destruir al presidente de Estados Unidos.
Ahora bien, esta es la política: probablemente han notado la semana, después de que los daneses se unieron a sus amos británicos para atacar a China en materia de derechos humanos (así como los derechos humanos del canibalismo, en la mente británica) pero, ahora, para refutar el fraude recogido por la prensa europea de que Estados Unidos había patrocinado la resolución danesa—que no fue así, fue una invención británica atribuida a Estados Unidos. El gobierno de Estados Unidos lo negó de inmediato.
Ahora, esta semana pasada ha ocurrido en Moscú una reunión entre el presidente de China y el presidente de Rusia, en la que se ha alcanzado un acuerdo histórico, que no es definitivo, en el que Rusia participará, en cooperación con China y con las naciones de Asia Central, incluido Irán, en grandes proyectos de desarrollo. India está en proceso de tratar de asociarse a esto, y ha llegado a acuerdos y entendimientos con China sobre este proyecto.
Recientemente, la reacción a este anuncio desde Moscú es que el presidente de Estados Unidos, Clinton, secundado por su Secretaria de Estado, Madeleine Albright (a quien aparentemente tiene bajo control por el momento), y junto con Hashimoto de Japón, han respaldado esta cooperación entre la antigua Unión Soviética, de hecho, y China.
En segundo lugar, debemos liberarnos de la causa de nuestra angustia actual, y esa angustia, por supuesto, toma la forma de este gran colapso financiero, monetario y económico.
Estamos frente a una situación en la que está ocurriendo una catástrofe, el colapso del sistema financiero. Ustedes deben actuar. Si no actúan, miles de millones de personas morirán. No hay tiempo para discutir; deberían haberlo discutido antes, cuando había tiempo. Por lo tanto, el destino de la humanidad depende ahora de unos pocos tomadores de decisiones poderosos que tienen el poder, de manera preventiva, de forzar la reorganización del sistema en bancarrota y crear un nuevo sistema más equitativo y en consonancia con nuestros propósitos económicos.
Los únicos organismos que concebiblemente pueden hacer eso en este planeta son los socios de un acuerdo entre el Presidente de Estados Unidos y China. Eso es suficiente poder, con el apoyo de los países del Tercer Mundo que lo acogerán, para romper el poder del sistema actual, el sistema del FMI, como la gente gusta llamarlo.
Sin embargo, hay otro ingrediente en este proceso. Intelectualmente—no necesito repasarlo aquí porque he escrito tanto al respecto—intelectualmente, hay ciertas especificaciones que harán funcionar el sistema. Hay precedentes para lo que proponemos, precedentes establecidos. Ese no es el problema. ¿Dónde encontraremos la pasión para actuar sobre esas ideas que son la solución? Es algo que se llama en griego, y en el griego del Nuevo Testamento, agapē. Todos ustedes lo conocen cada vez que realizaron un acto de descubrimiento de un principio válido, un redescubrimiento, como en la escuela o en algún lugar: intentaron revivir el proceso de un gran descubrimiento. Y atravesaron la paradoja, la creencia anterior, la evidencia contra la creencia anterior, y trataron de resolver esa paradoja, de encontrar cuál era la verdad, una verdad superior a la que conocían antes. ¿Cómo lo hicieron, si lo hicieron? Tuvieron que mantener su concentración. Tuvieron que desarrollar un cierto tipo de poder emocional que les permitiera obligarse a permanecer con el problema, a no dormirse sobre él, hasta llegar a una solución. Es el poder del agapē. Debe haber pasión. ¡Una computadora no tiene intelecto! ¡No tiene pasión por resolver problemas! Es pasión.
La pasión de África
Hablemos, en el sentido cristiano, de la pasión de África. La pasión de África puede ser una pieza clave para impulsar a gobiernos como los socios de un esfuerzo entre la Presidencia de Estados Unidos y China a resolver esta crisis. A usar las ideas existentes, que podrían resolver la crisis, y hacerlas realidad.
¿Qué es África? Nosotros en Estados Unidos, trabajando desde Estados Unidos, somos conscientes de que a nadie parece importarle ya África en los gobiernos. No hay una circunscripción electoral para África en Estados Unidos. Puede haber personas que digan que hay una circunscripción para África en Estados Unidos, pero no existe, como Jacques Bacamurwanko [ex embajador de Burundi en EE.UU.] puede decirles. Sin embargo, se puede crear. Y esa es una de las cosas que estamos haciendo. Se puede crear en todo el mundo.
Lo que está sucediendo en África ahora, el horror de ello, debe quedar claro para los gobiernos—creo que China lo aceptará—pero el gobierno de Estados Unidos y otros, y las fuerzas a su alrededor. El horror. El hecho de que permitamos, de que las naciones permitan que lo que ha estado sucediendo en África, especialmente en los últimos años, continúe, es una condena de la conciencia de las naciones. Y a estas naciones podemos decirles que, si continúan permitiendo que esto suceda en África, no tienen la moralidad ni el impulso necesario para salvarse a sí mismas de la crisis que se avecina.
Así que debemos, con nuestra debilidad—y hablo de «nosotros» en África en este caso—debemos usar nuestra propia debilidad como una fuerza para mover a las grandes potencias. Y ese poder que tenemos, en la debilidad, es usar el horror completo, incluso por su nombre, del niño que murió junto al camino… Decir: esa persona murió, ese niño murió, esa mujer murió, ese hombre murió, ¡pero no son solo ganado! Son seres humanos individuales que están muriendo por cientos de miles, acercándose a los millones. Están siendo asesinados. Están siendo asesinados por las personas que ustedes reciben como salonfähig [socialmente aceptables] en los gobiernos y procedimientos similares, tanto en Estados Unidos como en Europa y Gran Bretaña. Que la prensa de Europa y Estados Unidos está alabando como las grandes figuras…
¿Y qué hay de los rostros, de la individualidad, de la personalidad, del posible futuro de ese niño, o esa mujer, o esa familia? ¿Qué vamos a decir? Tenemos la prueba de la muerte que debemos afrontar en nuestra propia vida. Es decir, ¿simplemente usamos esta existencia mortal para obtener placer y satisfacción, o usamos el talento que se nos dio para devolverlo cuando morimos algo enriquecido? ¿Hicimos algo de nuestras vidas, como se dice en lenguaje sencillo?
Además, ¡somos responsables de lo que hacemos a los demás! No solo a nosotros mismos. Hay un ser humano: ¿quién sabe qué potencial se pierde cuando esa persona muere, como un niño, al costado del camino? ¡Y los apilan como leña al costado del camino!…
Esa es la pasión. Si permites eso, ¿qué pasará con tu hijo, con tu hermana, cuando llegue el momento? ¿Quién llorará por ellos? Si puedes permitir esto, careces de la aptitud moral para sobrevivir, y el registro de la historia es claro. En la caída de imperios y civilizaciones enteras, cuando la humanidad comete un error en las ideas dominantes, es castigada con calamidades. Y cuando las civilizaciones no responden a las calamidades así provocadas, entonces el universo está diseñado por el Creador de tal manera que hace algo para purgarse de esa enfermedad, en que se ha convertido esa civilización. Y este es ese momento. Y así, en África, creo, como dije al principio, para entender África, nosotros aquí, en esta sala, no debemos permitirnos estar tan involucrados con los detalles sobre el terreno que perdamos de vista ese conocimiento y esa visión general que se necesitan para ganar.
El presidente Edwin Barclay de Liberia (derecha) y el presidente Franklin D. Roosevelt durante la Segunda Guerra Mundial, 1943. Biblioteca FDR
Aparte del Imperio Británico — que todavía existe, en lo que mi querido amigo Godfrey y yo estamos completamente de acuerdo; la Commonwealth británica es el Imperio Británico. Gran Bretaña es simplemente un espécimen zoológico particular, administrado por un cierto Grand Guignol llamado Parlamento. El imperio y Gran Bretaña están en realidad controlados por un Consejo Privado, que es la agencia de una oligarquía, que ha seleccionado a una cierta llamada Familia Real como su Dux, su Dux hereditario al estilo veneciano.
Pero el Imperio Británico, con sus financieros, sus grandes corporaciones, sus reliquias del tipo Compañía de las Indias Orientales; que controla toda la Commonwealth, que controla sus gobiernos, que controla la selección de los ministros de los gobiernos de los países de la Commonwealth, que controla las finanzas de cada país de la Commonwealth; que controla las políticas exteriores de los países de la Commonwealth…
Así que esa es la situación. Ese es el poder enemigo. El único poder en este planeta que puede resistir eso es una combinación del gobierno de Estados Unidos — la Presidencia de Estados Unidos — y China, junto con varios otros países que se han unido a ellos, para hacer dos cosas. En primer lugar, necesitamos los proyectos, necesitamos grandes proyectos de desarrollo económico, especialmente proyectos de infraestructura, extendidos por todo este planeta, para revertir los efectos de los últimos 30 años, y seguir adelante para remediar la gran injusticia que debería haberse remediado al final de la Segunda Guerra Mundial. Y Roosevelt habría intentado hacerlo, si hubiera vivido. Es decir, eliminar la injusticia del colonialismo y sus efectos, y establecer la igualdad, como Roosevelt pretendía. Ese proyecto económico es la base para hacerlo económicamente.
En segundo lugar, debemos liberarnos de la causa de nuestra angustia actual, y esa angustia, por supuesto, toma la forma de este gran colapso financiero, monetario y económico.
Ahora, todos han oído hablar de empresas que van a la quiebra y son reorganizadas en la quiebra. Este sistema está en quiebra, financieramente en quiebra, monetariamente en quiebra. Por lo tanto, los gobiernos deben actuar para poner a los bancos en quiebra, para poner el sistema monetario en quiebra. Debemos construir un sistema monetario, un nuevo sistema monetario, que esté de acuerdo con los grandes proyectos necesarios para desarrollar las economías de estas partes del mundo. Esto no puede hacerse por el consentimiento de todas las naciones, ni puede hacerse como una gran discusión internacional que dure años.
Se enfrentan a una situación en la que está ocurriendo una catástrofe, el colapso del sistema financiero. Deben actuar. Si no actúan, miles de millones de personas morirán. No tienen tiempo para discutir; deberían haberlo discutido antes, cuando había tiempo. Por lo tanto, el destino de la humanidad depende ahora de unos pocos tomadores de decisiones poderosos, que tienen el poder, de manera preventiva, de forzar el sistema a una reorganización por quiebra, y de crear un nuevo sistema que sea más equitativo y esté de acuerdo con nuestros propósitos económicos.
C De Helga Zepp-LaRouche
Diez principios de una nueva arquitectura internacional de seguridad y desarrollo
Propuestos por Helga Zepp-LaRouche, fundadora del Instituto Schiller, el 30 de noviembre de 2022.
Helga Zepp-LaRoucheFundadora del Instituto Schiller
Primero: La nueva arquitectura internacional de seguridad y desarrollo debe ser una asociación de Estados nacionales perfectamente soberanos, basada en los Cinco Principios de la Coexistencia Pacífica y en la Carta de la ONU.
Segundo: La prioridad absoluta debe ser aliviar la pobreza en todas las naciones del planeta, lo cual es fácilmente posible si las tecnologías existentes se emplean en beneficio del bien común.
Tercero: La esperanza de vida de todas las personas debe prolongarse a su máximo potencial mediante la creación de sistemas modernos de salud en todos los países del planeta. Esta es también la única manera de superar o prevenir las pandemias actuales y las potenciales futuras.
Cuarto: Dado que la humanidad es la única especie creativa conocida hasta ahora en el universo, y dado que la creatividad humana es la única fuente de riqueza, a través del descubrimiento potencialmente ilimitado de nuevos principios universales, uno de los objetivos principales de la nueva arquitectura internacional de seguridad y desarrollo debe ser dar acceso a la educación universal a todos los niños y adultos vivos. La verdadera naturaleza del hombre es llegar a ser un alma bella, como lo plantea Friedrich Schiller, y la única persona que puede cumplir esa condición es el genio.
Quinto: El sistema financiero internacional debe reorganizarse de modo que pueda proporcionar créditos productivos para alcanzar estos objetivos. Un punto de referencia puede ser el sistema original de Bretton Woods, tal como lo concibió Franklin D. Roosevelt, pero que nunca se aplicó debido a su prematura muerte, y las Cuatro Leyes propuestas por Lyndon LaRouche. El objetivo primordial de ese nuevo sistema de crédito debe ser elevar drásticamente el nivel de vida, en especial de las naciones del Sur Global y de los pobres del Norte Global.
Sexto: El nuevo orden económico debe centrarse en crear las condiciones para industrias y una agricultura modernas, comenzando por el desarrollo de la infraestructura de todos los continentes, que con el tiempo se conectarán mediante túneles y puentes para convertirse en un Puente Terrestre Mundial.
Séptimo: La nueva arquitectura de seguridad global debe eliminar el concepto de geopolítica poniendo fin a la división del mundo en bloques. Deben tomarse en cuenta las preocupaciones de seguridad de cada nación soberana. Las armas nucleares y demás armas de destrucción masiva deben prohibirse de inmediato. Mediante la cooperación internacional deben desarrollarse los medios para volver las armas nucleares tecnológicamente obsoletas, como se proponía originalmente la iniciativa que llegó a conocerse como la IDE, sugerida por LaRouche y ofrecida a la Unión Soviética por el presidente Reagan.
Octavo: En otros tiempos, una civilización en un rincón del mundo podía hundirse y el resto del mundo solo se enteraba años después, debido a las grandes distancias y al tiempo que exigían los viajes. Ahora, por primera vez, a causa de las armas nucleares, las pandemias, la internet y otros efectos globales, la humanidad está en un mismo barco. Por lo tanto, la solución a la amenaza existencial que pesa sobre la humanidad no puede hallarse con arreglos secundarios o parciales, sino que debe encontrarse al nivel de ese Uno superior, que es más poderoso que los Muchos. Exige pensar al nivel de la Coincidentia Oppositorum, la coincidencia de los opuestos, de Nicolás de Cusa.
Noveno: Para superar los conflictos que surgen de la disputa de opiniones, que es como los imperios han mantenido el control sobre sus subordinados, el orden económico, social y político debe ponerse en cohesión con la legalidad del universo físico. En la filosofía europea esto se discutió como el actuar conforme a la ley natural; en la filosofía india, como cosmología, y en otras culturas se encuentran nociones equivalentes. Las ciencias modernas, como la ciencia espacial, la biofísica o la ciencia de la fusión termonuclear, aumentarán continuamente el conocimiento de la humanidad sobre esta legalidad. Una cohesión similar se encuentra en las grandes obras del arte clásico de las diferentes culturas.
Décimo: El supuesto básico del nuevo paradigma es que el hombre es fundamentalmente bueno y capaz de perfeccionar infinitamente la creatividad de su mente y la belleza de su alma, y que es la fuerza geológica más avanzada del universo, lo que demuestra que la legalidad de la mente y la del universo físico están en correspondencia y cohesión, y que todo mal es resultado de una falta de desarrollo y, por lo tanto, puede superarse.
Está surgiendo un nuevo orden económico mundial, que involucra a la gran mayoría de los países del Sur Global. Las naciones europeas y Estados Unidos no deben combatir este esfuerzo, sino que, uniendo sus manos con los países en desarrollo, deben cooperar para dar forma a la próxima época del desarrollo de la especie humana, ¡para que sea un renacimiento de las expresiones más elevadas y nobles de la creatividad!
¡Creemos, pues, un movimiento internacional de ciudadanos del mundo que trabajen juntos para dar forma a la próxima fase de la evolución de la humanidad, la nueva época! ¡Ciudadanos del mundo de todos los países, uníos!
Concebido por Lyndon y Helga Zepp-LaRouche a principios de los años noventa como una política global de «paz mediante el desarrollo»: corredores de ferrocarril, agua y energía que unen todos los continentes. Haz clic en un marcador pulsante para explorar un proyecto destacado.
Una perspectiva de desarrollo a cincuenta años para Palestina e Israel, propuesta por primera vez por Lyndon LaRouche en 1975: una paz construida no sobre tratados de papel, sino sobre la economía física — agua, energía y transporte para todos los pueblos de la región.
Desalinización con energía nuclear para crear agua dulce abundante donde la geopolítica hoy pelea por la escasez
Nuevos canales, corredores ferroviarios y ciudades de desarrollo que integran la región al Puente Terrestre Mundial
El desarrollo como verdadera base de una paz duradera
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Proyecto destacado · África
Transaqua
El gran proyecto para rellenar el lago Chad: trasvasar una pequeña fracción del agua de la cuenca del río Congo hacia el norte por un canal navegable de unos 2.400 km, llevando agua, energía y transporte al corazón de África.
Beneficiaría a unos 40 millones de personas en 12 naciones
Una espina dorsal de vías navegables para el interior de África: riego, hidroelectricidad y comercio
Restaura el menguante lago Chad — convirtiendo una crisis de seguridad en un motor de desarrollo
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Proyecto destacado · Sudamérica
El puerto de Chancay & el Corredor Bioceánico
⬡ Texto preliminar — el documento del folleto deja esta sección abierta; los proyectos siguientes provienen del mapa del Puente Terrestre Mundial y pueden reemplazarse.
El puerto de aguas más profundas de Sudamérica, en Chancay, Perú, se une a un corredor ferroviario bioceánico que enlaza la costa del Pacífico con la costa atlántica de Brasil — recortando hasta en una cuarta parte los tiempos de navegación entre Shanghái y Sudamérica y abriendo el interior del continente al desarrollo.
Más de 8.000 empleos directos y unos 4.500 millones de dólares de ingresos anuales estimados
Una espina dorsal ferroviaria que multiplica el impacto del puerto por todo el continente
⬡ Marcador de posición — el proyecto destacado del Bronx está por anunciarse.
El Puente Terrestre Mundial no trata solo de continentes lejanos: es una misión para cada comunidad. La sección del Bronx presentará la organización local del movimiento de jóvenes y un proyecto de desarrollo concreto para Nueva York, conectando el barrio con el mundo.
Texto del proyecto destacado por entregar
Actividades y eventos locales del movimiento de jóvenes
Cómo involucrarse sobre el terreno
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E Conoce al Sur Global
Voces de la mayoría mundial
Una serie de entrevistas en video con representantes del Sur Global — estadistas, científicos y líderes juveniles — del canal de YouTube de Executive Intelligence Review.
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Dr. Seyed Mohammad Marandi: Causes of the War Against Iran and the Prospects for PeaceDr. Seyed Mohammad Marandi — Professor, University of Tehran
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Dignity in the Face of Genocide and War: The Mission of Yemen's YouthFadel Abdo Al-Dhyani — head of the Youth Development Association of the Republic of Yemen
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Kissinger's Ghost vs. The New Africa: David Hundeyin on NSSM 200 & the BRICS ParadigmDavid Hundeyin — journalist and founder of The Spearhead
“…we seek to be free from oligarchy, because not to do so would be to betray the divine spark of reason in ourselves and in others.”
— Lyndon LaRouche, 1990 · “In the Garden of Gethsemane”
Destacados · Diciembre 2025
Conferencia Internacional Online de Jóvenes “¡Jóvenes del Mundo, Uníos!”
Jóvenes de seis continentes se reunieron online para sumarse a la lucha por un nuevo paradigma. Mira los destacados y ocupa tu lugar en lo que viene.
EIR · Revista Semanal
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